<p style="text-align: justify;">Hoy vamos a reflexionar sobre la importancia de acertar con las preguntas, a la hora de conseguir la información adecuada para hacer que nuestra respuesta comercial sea de alto valor añadido.
Porque saber preguntar significa que tendremos mayores oportunidades de disponer de los <strong>argumentos</strong> necesarios<strong> que nos permitan trabajar sobre un buen briefing</strong> y, como consecuencia, poder definir una respuesta mucho más certera. <!--more-->
Briefing que deberá ahondar más allá del ‘pedido’ del cliente, tratando de descubrir <strong>las peculiaridades que rodean su necesidad y recopilar</strong> también los datos necesarios sobre los que establecer nuestro <strong>valor diferencial.</strong>
En definitiva, <strong>preguntar todo lo necesario para poder ‘mejorar y ampliar’ la información previa</strong>, a fin de dar forma a una respuesta integral, que sea capaz de dar satisfacción a la ‘necesidad real del cliente’, y que no siempre es la que plantea inicialmente.
De este modo, los característicos cinco pilares de toda noticia periodística -<strong>QUÉ, QUIÉN, CÓMO, DÓNDE, CUÁNDO y PORQUÉ</strong>-, pueden servirnos como pauta sobre la que construir nuestra batería de preguntas. Sobre dichos pilares deberemos establecer nuestro propio guión, a fin de discernir los aspectos claves sobre los que se genera la necesidad y que, posteriormente, nos permitirán estructurar una respuesta mucho más certera y ventajosa, tanto para el cliente, como para la imagen de nuestra empresa.
<strong>La investigación se convierte así en uno de los ejes de trabajo y de creación de valor diferencial para toda empresa que se precie</strong>. Y ya sabemos que muchos que lean esto esbozarán una sonrisa y levantarán una ceja… Porque<strong> la realidad suele distar mucho de la teoría</strong>.
Porque, desgraciadamente, la realidad muestra una perniciosa tendencia a asumir el <strong>típico modelo comercial ‘recogepedidos’</strong>, en el que no hay aportación de valor añadido de ningún tipo, y donde las respuestas suelen reducirse a un simple ‘lo que diga el cliente’.
Ahora bien, la evolución del mercado y la exigencia de respuestas eficaces (y asequibles) por parte de los clientes, invitan a asumir la responsabilidad de enfocarnos hacia una atención mucho más cuidada.
Máxime, cuando el sector vinculado a la tecnología ofrece tal variedad de oferta, que permite <strong>el diseño de respuestas ‘a medida’</strong>. Una posibilidad de personalización que, además de permitir un mayor nivel de satisfacción, redunda en una mayor capacidad de ‘fidelización’ del cliente.
En definitiva, a la hora de vender, hay que tener en cuenta que <strong>la mejor respuesta suele llegar como consecuencia de una buena pregunta.</strong></p>
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