<h2>Si hay un sector en el que el valor de la experiencia del cliente cobra una especial trascendencia, ese es el sector turístico. Tanto es así, que tanto empresas como destinos se han volcado estos últimos años en potenciar su oferta experiencial, como recurso para la captación de viajeros. <a href="http://www.masshoteles.es/" target="_blank">Mass Hoteles.</a></h2>
La búsqueda de la diferenciación en un mercado cada vez más exigente, ha obligado a las empresas e instituciones a exprimir su creatividad al máximo, tratando de despertar el interés de un público que busca mucho más que un lugar en el que pasar sus vacaciones o un alojamiento en sus viajes de negocios.<!--more-->
De este modo, “la experiencia” se ha convertido en el argumento “tipo” sobre el que recae el devenir de las empresas y los destinos turísticos. Y dentro de ese argumento generalista, cobra cada vez más fuerza la creación de una “experiencia tecnológica” destinada, entre otras cosas, a definir un nuevo estándar de personalización en la atención al cliente.
Si nos centramos en el sector hotelero, la tecnología se erige como la mejor herramienta para generar un entorno personalizado para los clientes.
Ahora bien, no caigamos en el tópico de pensar en un uso de la tecnología únicamente centrado en la creación de “experiencias soprendentes”. Porque en realidad, su auténtico valor se fundamenta en pequeños detalles, que contribuyen a generar una “sensación de confort, conectividad, seguridad y cercanía” en el cliente. Una sensación que, por supuesto, apela a la emoción y potencia el recuerdo positivo de la estancia.
Detalles como una conexión wifi accesible, rápida y estable marcan diferencias. Y es que, son muchos los usuarios que toman su decisión de alojamiento en función de la oferta del hotel en esta materia; y también son muchos los que no perdonan una mala conexión durante su estancia.
La seguridad es, sin duda, otro de los apartados que normalmente no ocupan, pero sí preocupan, a los clientes. Es aquí donde la tecnología puede convertirse también en una fuente de alto valor añadido. Un avanzado modelo de control de accesos, sistemas de videovigilancia, sistemas virtuales de evacuación y sistemas de seguridad alimentaria en cocinas (food defense)… contribuyen de manera sustancial en la percepción de un “entorno seguro” para los clientes, ahondando en su sensación de confortabilidad y tranquilidad.
Y por supuesto, la tecnología aplicada a la propia habitación, donde la pantalla del televisor se convierte en la puerta mágica que conecta al cliente con un mundo de ofertas y servicios a medida.
Es evidente que la tecnología está llamando a la puerta de aquellos hoteles que quieren adecuarse a la nueva personalidad del viajero. Un viajero que vive conectado y que, además de buscar nuevas y enriquecedoras experiencias en el destino, exige un trato cada vez más personalizado y tecnológicamente adaptado.
<strong>En definitiva, la tecnología conecta al hotel con una nueva experiencia de alto valor añadido para los clientes.</strong>