Innovación contra viento y marea

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Quizá esté generalizando excesivamente el concepto de INNOVACION, pero todavía en plena crisis, entiendo que es el remedio a muchos de los problemas que se nos presentan cada día en nuestras empresas. Afrontamos muchas dificultades y necesitamos rentabilizar todas nuestras áreas, comerciales, logísticas, marketing, financieras, etc. La productividad la debemos entender y trasladar a todos los departamentos de  nuestras organizaciones, sean pequeñas o grandes, considerando a cada uno de ellos como unidades de “producción” individuales, interrelacionadas entre sí para formar y consolidar un proyecto en común.
 La productividad la debemos entender y trasladar a todos los departamentos de  nuestras organizaciones, sean pequeñas o grandes, considerando a cada uno de ellos como unidades de “producción” individuales, interrelacionadas entre sí para formar y consolidar un proyecto en común.
Estos conceptos subyacen de manera natural en nuestras mentes, pero es necesario racionalizarlos y llevarlos a la práctica según las fórmulas o modos que mejor se acomoden a nuestras respectivas estructuras. Estamos inmersos en un mundo convulso donde los cambios se suceden a una velocidad que en muchas ocasiones supera nuestra capacidad individual de adaptación, y por ello es necesaria la colectividad para reforzar nuestros mecanismos de comprensión y preparación para asumir estos importantes retos. Esta prolongada crisis,  a decir de algunos especialistas ya ha pasado, encontrándonos en un nuevo periodo donde muchos de nuestros conceptos y criterios tradiciones hay que ponerlos en entredicho, obligándonos a cambiar nuestras costumbres para afrontar los nuevos escenarios donde se desarrolla nuestra vida, tanto a nivel personal como profesional. La homogeneidad del tejido social que se presentaba antes de la crisis se ha quebrado. Los colectivos que se han visto afectados por  ella, es evidente que están sufriendo descarnadamente sus consecuencias y por consiguiente sus consumos, su capacidad de endeudamiento y de encarar nuevos proyectos, se han visto totalmente disminuidos. Por el contrario, el resto de colectivos que con mayor  fortuna aguantan el temporal, están en una capacidad de ahorro como nunca, pero por prudencia no afrontan riesgos y consumos, que ahora se consideran innecesarios, pero que hace tres o cuatro años se hubieron acometido sin dudar como absolutas necesidades. Por todo ello, debemos cambiar nuestra manera de pensar, mudarnos rápidamente a este nuevo orden y sumarnos en la dirección del cambio en lugar de desgastarnos nadando contra corriente.  Aquí es donde entronco la INNOVACION, como concepto universal que nos permite desde cualquier ámbito adaptarnos, cambiar y en definitiva, ser protagonistas activos de nuestro presente y futuro. La innovación es poliédrica, y según su acepción, se orienta por el talento de las personas en el sentido individual, el de las nuevas tecnologías, la innovación social,  las tendencias de la innovación, etc., pero hay un hilo conductor común a todos los conceptos y es que cualquier proceso innovador parte de las personas individual o colectivamente. Arsuaga, co-director del yacimiento de Atapuerca, reconocido profesional a nivel mundial, mantiene cómo el individuo ha evolucionado, o mejor, según le gusta plantearlo, se ha adaptado a cualquier cambio o situación a lo largo de los muchos siglos de existencia, a base de innovar en su día a día, mejorando cualquier herramienta, o alterando situaciones que le eran propicias para conseguir superar barreras y mejorar sus condiciones de vida. No hay muchas diferencias con los propósitos actuales, si ahora añadiésemos los condicionantes económicos que asumen el protagonismo en demasiadas ocasiones, cuando hablamos de proyectos que se tienen que convertir en “proyectos rentables financieramente hablando”. Todos nosotros, en mayor o menor medida somos capaces de innovar, y se puede innovar en lo mas insospechado. Sirva de ejemplo  como la inventora del TIPEX lo hizo por la necesidad de evitar la repetición continuada de escritos por problemas de errores cometidos, utilizando su batidora para hacer las mezclas de pintura hasta que dio con la solución. La innovación no solo es cosa de genios, sino que se puede innovar en distintos escenarios y estamentos, desde el doméstico en el día a día y a título individual, hasta los grandes equipos en departamentos específicos de grandes corporaciones; también  el mundo evoluciona y cambia gracias a la innovación, a ese proceso continuo en el que los seres humanos, únicos capaces de ese mecanismo para pensar en organizar el futuro, son los protagonistas del cambio. Pormenorizando en un mundo que me es propio, como el financiero, el reto es salvar todos los obstáculos que la banca nos pone en el camino, recortando créditos y cualquier instrumento financiero, y subiendo abusivamente los precios de los que mantiene.  Es lamentable comprobar cómo proyectos totalmente viables no ven la luz por falta de financiación al consumidor final, con lo que toda la cadena se ve perjudicada. Pues bien, es seguro que si consiguiéramos que en esta cadena todos sus eslabones fueran cien por cien cumplidores escrupulosos en plazos y compromisos, se podría llegar a acuerdos de colaboración que mitigasen la alta dependencia de la banca y favoreciesen el cierre de proyectos ahora inviables. Es difícil pero no imposible. Tenemos todos los frentes abiertos y mucho por hacer. Revisemos y cuestionemos, si es preciso, todos nuestros procedimientos e innovemos. Es posible,  como se comenta desde distintos foros, que estemos iniciando un nuevo renacimiento. No perdamos la oportunidad de hacer bien nuestro trabajo. Trabajamos juntos…   

Jesús Ángel Munilla

Director Financiero Masscomm Innova

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