Por Juan Jerez. Director Nacional Sistemas de Seguridad y Food Defense. Masscomm
La tecnología está cambiando nuestra forma de trabajar: las profesiones que desempeñamos, cómo las desempeñamos, durante cuánto tiempo y hasta con qué calidad. Se están creando nuevos empleos, mientras otros son sustituidos por la automatización.
Es probable que el trabajo realizado por humanos requiera cada vez más pensamiento innovador, flexibilidad y habilidades sociales, cosas que no se les da muy bien a las máquinas.
La resolución de problemas complejos, el diseño de ventajas competitivas y el incorporar en nuestras propuestas elementos de valor, están pasando a ser parcelas más propias de los profesionales y son capacidades valoradas en los nuevos empleos, ahora más que nunca y como complementariedad a las funciones y ventajas que el mundo de las aplicaciones informáticas ya incorpora.
Pero estos roles y tareas nos ponen todos los días ante problemas que no sabemos cómo resolver o que no sabemos muy bien como abarcarlos.<!--more-->
Evidentemente, sabemos que, debido a la limitación de nuestro entendimiento y lo acotado de nuestra existencia, no podremos llegar a conocer toda la verdad de absolutamente todas las cosas. Pero que nuestro conocimiento sea limitado o parcial no significa que sea incierto o falso, que no sea suficiente o al menos no nos muestre el camino para entender. Es decir, del hecho de que una persona no llegue a conocer la realidad de una forma completa o exhaustiva, no puede deducirse de ahí que, al alcanzarla sólo parcialmente, no lo haga con verdad y, lo que es más importante en lo que nos ocupa, no sea útil.
Cuando se nos presenta un problema o tarea, y no podemos encontrar la solución idónea, esto nos causa estrés, preocupación y angustia. Una de las más importantes herramientas para la solución de ese tipo de problemas es el pensamiento analítico y creativo.
Si ejercemos nuestra creatividad y trabajamos para desarrollarla, aprenderemos que ninguna puerta está cerrada para nosotros. Muchas veces nos conformamos con las alternativas obvias y estas no siempre nos traen soluciones, o nos conducen directa y deliberadamente hacia el fallo y a no poder conseguir nuestros objetivos. Si aprendemos a adentrarnos en nuestro propio pensamiento y experiencia, a explorar opciones y a no rendirnos ante las soluciones fáciles, veremos que podemos desarrollar un pensamiento crítico, original y flexible que siempre nos llevará a desenlaces positivos.
No hay que buscar en lugares inhóspitos ni encontrar el “invento del año”, no hay que pretender hallar el mirlo blanco ni el bálsamo de Fierabrás, hay que saber mirar. Los primeros pasos de la resolución de cada uno de nuestros problemas muy probablemente ya se hayan dado antes. Un buen pensamiento, aunque no sea propio, sumado a nuestra aportación y creatividad hará que nuestro resultado pueda ser único.
Cierto es que no poseemos todo el conocimiento ni todas las habilidades, pero en el conocimiento de nuestras limitaciones encontraremos en que fortalezas apalancar nuestro impulso.
Pero además, en nuestro quehacer cotidiano no estamos solos, o no debemos estarlo. El trabajo en equipo conduce a resultados de mejor calidad, existe mayor probabilidad de implementar nuevas ideas, involucra a todos en un proceso de resolución de la tarea, aumentando el compromiso, aumenta el entendimiento de otras perspectivas y habilita a complementar las debilidades de los otros.
Un grupo de personas, trabajando estructuradamente, puede alcanzar sinergias, lo que significa que el resultado global alcanzado por el grupo es superior a la suma de los resultados que obtendrían sus componentes trabajando individualmente.
Hoy en día, lograr y mantener el éxito en las organizaciones requiere de capacidades o talentos de muchos profesionales, no sólo de un empleado en particular, por ello, esta forma de trabajar basada en la cooperación de un conjunto de personas, en la que todos los participantes aportan conocimientos, forman un todo y son responsables de las metas comunes. Es la más recurrida en cualquier tipo de empresa de éxito.
Se puede afirmar también que es la mejor manera de fomentar un buen clima laboral ya que potencia la motivación de los empleados y, por ende, la retención del talento, uno de los mayores retos hoy en día en las organizaciones.
Por otra parte, la competitividad del panorama laboral actual, así como su dinamismo y flexibilidad, ha provocado que muchas empresas exitosas de todo el mundo hayan tenido que replantearse sus estrategias internas y formas de trabajo para permanecer en el mercado.
Las empresas han descubierto que a través del trabajo grupal se consiguen mejores resultados, más rápida y eficazmente, por tanto, la implantación de equipos de trabajo es un hecho.
Con estas metas Masscomm se ha lanzado a participar, promover y desarrollar iniciativas de colaboración y diseño de soluciones con equipos propios de trabajo o a través de equipos mixtos con otras empresas para proveer de soluciones tan ambiciosas como las del mundo del Big Data, novedosos sistemas de virtualización e360º, solidas soluciones verticales para el sector agroalimentario (Food Defense), soluciones para la gestión de sistemas de tráfico y esquemas integrales para Smart City entre otras, que no hubiesen sido posible sin un compartido y decidido esfuerzo de trabajo en equipo.
Es bueno ser brillante de forma individual pero sólo trabajando con otras personas y potenciando recíprocamente las habilidades de cada uno, seremos completamente efectivos. Cuando dejamos de competir contra un rival y lo hacemos contra una situación, completamos capacidades, compensamos defectos, potenciamos nuestros recursos y obtenemos mejores resultados.
<strong>El trabajo en equipo más que nuestra herramienta, debería ser nuestra aptitud.</strong>