<p style="text-align: justify;">No sé muy bien cómo enfocar este editorial manteniendo ese equilibrio tan difícil, esa línea divisoria entre la crítica constructiva y la provocación. De todos modos quiero remover un poco nuestras conciencias probablemente aletargadas por el calor del verano. Me gustaría hablar de la MEDIOCRIDAD, así en mayúsculas, sin descender a demasiados detalles, sin que nadie pueda sentirse molesto, sin provocación como antes he comentado.
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<p style="text-align: justify;">No voy a tratar de lo mediocre como algo individualmente malo por no llegar al nivel adecuado, sino como esa zona o estadio general en el que se mueve gran parte de la sociedad de forma permanente, a veces de manera casi ingrávida, porque en el fondo es un mecanismo de autoprotección, de no destacar ni por arriba ni por abajo, y por consiguiente esforzarnos menos, dejarnos llevar por la corriente general.</p>
<p style="text-align: justify;">Esta época de verano todavía es más propicia para ese estado, si es que pudiera llamársele así, de la mediocridad. La apatía que produce el calor, las vacaciones que la mayoría tomamos bajando notablemente el ritmo habitual, las costumbres de este periodo (sol, playa, lecturas ligeras, terrazas, etc) invitan a ese dejarse llevar... No soy yo el que tire la primera piedra, pero busco la reflexión.</p>
<p style="text-align: justify;">El arranque de la vida cotidiana después de las vacaciones es para mí el comienzo del nuevo ejercicio y de nuevos planteamientos y retos, tomados con la mirada renovada posterior a un periodo de descanso.Como somos absolutamente animales sociales, no podemos sustraernos de nada de lo que pasa en nuestro entorno y por ello y más que nunca en los últimos años, estamos inmersos en una catarata continúa de noticias, en general casi todas malas, y evidentemente estoy refiriéndome a la economía tan intrínsecamente ligada a la política. Y aquí es donde de algún modo quería ir a parar. Esta nube formada por noticias e interpretaciones, de economistas, políticos, empresas de rating, periodistas, banqueros, especuladores y gurús de todo tipo, a mi forma de ver están consiguiendo que la mayoría de la gente normal nos veamos insignificantes, ignorantes, fuera del alcance de que nuestros cerebros sean capaces de hacer un análisis medianamente coherente de interpretación de lo que a nuestro alrededor sucede. ¿Nos estamos haciendo mediocres o solo lo parece?. Este es un tema imposible de tratar con profundidad en unas pocas líneas que solo llegan para dar cuatro trazos gruesos, pero trasladando rápidamente este sentimiento a nuestros negocios, a nuestras redes comerciales, que son nuestro pan de cada día, no podemos asumir que alguien nos va a venir a rescatar, no podemos esperar recetas milagro que nos haga salir del letargo, de esta mediocridad asumida en la situación general.</p>
<p style="text-align: justify;">Vamos a ser las empresas, el conjunto de esfuerzos de empresarios y trabajadores dirigidos en la misma dirección, los que arranquemos el motor que nos impulse fuera del círculo vicioso actual. <strong>¡Fuera mediocridad! ¡Fuera dar como normal el no poder hacer más!</strong>. Podemos y debemos intentar juntos poner todos nuestros recursos en marcha. Creernos que podemos aportar imaginación, ganas e ilusión, mucha más todavía. Cada día se nos presentan oportunidades de negocio, gente con ideas nuevas o renovadas, situaciones que nos hacen pensar que hay muchas más caras en este poliedro que vivimos. Por eso es nuestra obligación intentarlo, a pesar de las muchas dificultades, de la general falta de recursos financieros, del escaso consumo, porque incluso a los que no les faltan medios, les sobra exceso de prudencia en el gasto.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Todos, absolutamente todos, podemos aportar algo</strong>, un cambio en la rutina, una nueva manera de enfocar un problema, una mayor eficiencia en nuestro trabajo, una mejor rentabilización de nuestros recursos y esfuerzos, nuevas ideas, nuevos mercados. ¿Fácil?, no en absoluto, pero si posible.</p>
<p style="text-align: justify;">Desde <strong>Masscomm</strong> nos cuestionamos continuamente todos nuestros procedimientos, nuestros enfoques de las oportunidades de negocio que se presentan. ¿Por qué?. Pues porque creemos necesario hacer breves paradas en el camino y valorar la dirección que llevamos. A partir de aquí asumimos nuestras iniciativas, los riesgos contraídos y no miramos atrás. Si nos equivocamos cambiamos de camino, pero seguimos avanzando. No nos gusta, no queremos ser mediocres.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Nuestro afán es mejorar en el cambio</strong>, “aislarnos”, aunque resulte una paradoja, del tipo de entorno negativo y plano que nos rodea y seguir un trazado de esfuerzo generoso, enérgico, sin fisuras día a día con toda la ilusión.
Para terminar dos reflexiones:</p>
<p style="text-align: center;"><em>Solo una persona mediocre está siempre en su mejor momento.</em> (William Somerset)
<em>Los espíritus mediocres suelen condenar todo aquello que está fuera de su alcance</em> (François de la Rochefoucauld)</p>
<p style="text-align: right;">Jesús Ángel Munilla
Director Financiero</p>