Más de 30 años... Blade Runner y la transformación digital

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Blade Runner editorial

Parece mentira, pero este pasado noviembre se han cumplido 37 años desde el estreno de una película mítica como Blade Runner (1982); la película de culto de ciencia-ficción de Ridley Scott en la que trató de predecir cómo sería el futuro en nuestro planeta en el 2019 y el uso que se haría de la tecnología. Un futuro que sus creadores, basándose en la novela de Philip K. Dick, se imaginaron y que no es exactamente como nos lo hemos encontrado, ¿verdad?

Blade Runner se desarrolla, según sus autores, en el pasado mes de noviembre de 2019 y sus protagonistas intentan pronosticar cómo sería la sociedad y su realidad pasados más de 30 años. Intentaban predecir qué inventos y tecnologías serían de uso corriente en el Siglo XXI. Esta película marcó a varias generaciones. Muchos de nosotros disfrutamos y nos preocupamos viendo un futuro muy tecnológico, pero sin duda muy oscuro y tremendamente complicado.

Un futuro en el que existirían robots humanoides llamados replicantes, coches voladores que despegarían verticalmente, inmensos carteles digitales con vídeo, parpadeantes y con imágenes en vivo en casi todas las fachadas de las casas… Además, podríamos hablar con nuestros ordenadores y con nuestra casa a través de tecnologías de reconocimiento de voz, cabinas telefónicas con videollamadas y todo ello dentro de un clima infernal como consecuencia del cambio climático.

Es posible que no tengamos robots similares a nosotros y menos coches voladores, pero en muchos aspectos vivimos en un mundo mucho más futurista y conectado de lo que los creadores de Blade Runner pudieron ni tan siquiera imaginar en 1982. Fue prácticamente al mismo tiempo del estreno de la película, cuando comenzaron a desarrollarse los primeros ordenadores. Fue también en esa época cuando apareció el World Wide Web (WWW), una red de “sitios” diseñada por Tim Berners-Lee y algunos científicos del CERN en Ginebra con un protocolo llamado HyperText Transfer Protocol (HTTP). Sin embargo, no fue realmente hasta 1993 cuanto la tecnología WWW y los navegadores, como Mosaic, comenzaron a abrir Internet a un público más amplio, dando cabida a distintas actividades comerciales, la creación de páginas personales, el envío de correos electrónicos (e-mails), etc. Todas estas novedades han transformado la sociedad mucho más de lo que los creadores de Blade Runner pudieron imaginar.

Predecir el futuro es tremendamente complicado y mucho más saber qué tecnología se podría estar utilizando  años más tarde, ya que esta es siempre exponencial, al igual que la propia innovación.

En la actualidad, los cambios pasan mucho más rápido de lo que cualquiera pudiera imaginar. En los últimos 150 años hemos innovado tanto como en los últimos 150.000 y en los últimos 15 años mucho más que en los últimos 150 anteriores y en breve seguro que comentaremos que en los próximos 5 años mucho más que los 15 años anteriores. Pero sobre todo los cambios inimaginables pasaban por los modelos de negocio, ya que en 1982 era imposible pensar que en el 2019 la mayor empresa de taxis o de transporte no tendría ni un solo taxi, que la mayor cadena de hoteles o de pernoctaciones no tendría en propiedad i un solo hotel, que la mayor cadena de retail no tendría ninguna tienda, que la mayor empresa de telefonía no tendría red o que la mayor cadena de cines o de visualización de películas no tendría ni un solo cine. Un futuro donde reinan empresas que ni siquiera existen en el mercado y que en la actualidad no entenderíamos nuestras vidas sin ellas como Google, Skype, Amazon, WhatsApp…

Según los expertos en computación, en el 2025 alcanzaremos la capacidad de computación de un cerebro humano. Pero al ser exponencial el crecimiento de esta tecnología y con la aparición de los ordenadores cuánticos, en un breve espacio de tiempo doblaremos y triplicaremos dicha capacidad. Lo que nos debe quedar claro es que el tándem de humano y tecnología (máquina) será siempre una apuesta segura y una manera de mejorar y optimizar los resultados además de ser un camino que seguir cada día más y
más… Un mundo donde no veamos a las “máquinas “, a la tecnología como enemigos, sino como complementos y herramientas que nos facilitan la vida para alcanzar una sociedad mejor y más justa, en la que estas máquinas efectúen trabajos peligrosos, repetitivos en cualquier tipo de ambiente y sin ningún límite de horas.

Vivimos una época de grandes y profundos cambios; cambios a toda velocidad que sin duda transformarán completamente nuestra sociedad. Conceptos como industria 4.0, ordenadores cuánticos, algoritmos, Inteligencia Artificial, Comunicaciones Unificadas (Movilidad), Big Data, BI (Business Inteligence), IoT y otros muchos marcarán nuestro futuro más cercano. Un mundo de datos, donde las redes serán vitales hasta para las cosas más pequeñas y domésticas... un mundo hiperconectado.

En definitiva, estamos inmersos en plena transformación digital, acelerando día a día en ella con la innovación como el motor del cambio de la sociedad. En esta transformación resulta muy importante apoyarse siempre en buenos socios para el camino, con una pregunta clara: ¿Lo más caro para nuestras empresas será sin duda no apostar por ella?

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