LA DISRRUPCIÓN TECNOLÓGICA YA ESTA AQUÍ

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Massnews editorial Juan Osaba

«Muévete rápido y rompe cosas. A menos que estés rompiendo cosas no te estás moviendo lo suficientemente rápido»

 (Mark Zuckerberg, Fundador de Facebook, febrero de 2012)

Estamos viviendo un momento apasionante, lleno de grandes retos y muchísimas oportunidades, pero también de nuevas amenazas ya que la disrupción llega a todos los sectores y en especial al nuestro (tecnología, comunicaciones, networking, seguridad…).

Cuando menos piensas y te lo esperas aparece una tecnología que cambia por completo el modelo de relación con tus clientes. Lo hemos visto recientemente en el mundo del taxi de una manera muy intensa, pero pasa lo mismo en los hoteles, el comercio, los viajes, los coches, el cine, los libros, la fotografía e incluso en sectores mucho más clásicos como las finanzas, la banca, la abogacía… todos ellos y muchos más son conscientes del momento que vivimos y de sus profundos cambios.

La disrupción alcanza a todos, a pesar de que algunos piensan que no les tocara nunca

Entre aquellos sectores que se resisten y piensan que todo esto no va con ellos (incluidos algunos tan aparentemente inamovibles como notarios, registradores…)  verán en breve cómo tecnologías como el Blockchain y otras nuevas les afectan y mueven sus sólidos cimientos. La disrupción alcanza a todos los elementos de la sociedad y del mercado, hay que reinventarse, desaprender y aprovechar las nuevas y grandes oportunidades en las que el tamaño de las compañías no es un factor determinante. La capacidad de adaptación y anticipación se convierte en un pilar fundamental.

También la velocidad a la que se expanden los nuevos inventos aumenta de manera exponencial. Un excelente informe de la Fundación Telefónica, que ha circulado por algunos de los más importantes despachos del mundo, recuerda que al teléfono fijo le costó 65 años llegar a cien millones de hogares, mientras que Facebook alcanzó esa cifra en solo cinco y «Pokémon Go» lo hizo ya en tan solo 25 días. Hoy existen en el mundo el doble de dispositivos móviles que de habitantes. De hecho, a pesar de que todavía 3.900 millones de personas carecen de acceso a internet, siete de cada diez, entre el 20% de los más pobres del planeta, poseen un teléfono móvil, ¡a veces incluso antes que el agua potable! Las maquinas empiezan a irrumpir también muy fuerte y muy pronto doblarán en conexiones a los humanos, en un mercado de un potencial tremendo y fantásticas oportunidades.

Estamos sin duda en un momento histórico en el que el número de impactos significativos procedentes de las nuevas tecnologías es muy elevado. Han coincidido en el tiempo el incremento en la capacidad de generación, almacenaje y procesamiento de ingentes cantidades de datos, con la posibilidad de hacerlo de una forma muy asequible económicamente. A lo que debemos sumar la enorme capacidad de conectividad de las redes (internet, Cloud, IA…), con profundos cambios en los modelos de comercialización. De esta manera, aquellos elementos, organizaciones, compañías… que no aportan un claro valor son desplazados por otros.

Las compañías que acometan esta transformación digital de manera prematura y exitosa tendrán, claramente, una ventaja competitiva tremendamente diferencial. La competencia que te mata es aquella que no se parece a ti en nada.

La irrupción tecnológica dentro de la estrategia empresarial es un hecho, después del pistoletazo de salida las organizaciones han emprendido una carrera para adaptarse a los cambios que ofrece el nuevo mundo digital que afecta no solo la forma de trabajar, sino la forma de hacer y entender negocios, así como a la forma de relacionarnos.

La tecnología no es innovación hasta que el mercado no la acepta. Este parece uno de esos casos. Los cambios generacionales que exigen sostenibilidad, seguridad y sentido ético de muchas de nuestras acciones comerciales, profesionales o de ocio responden a cambios notables en nuestro modo de pensar. Además, la velocidad a la que se transmite ‘un nuevo chip cultural’ o de opinión va muy rápida gracias a la sociedad hiperconectada y aumentada que vivimos. 

El coche eléctrico está inventado desde principios del siglo XX, Edison desarrolló uno, pero ha sido ahora cuando fabricarlos a escala ha empezado a ser rentable debido a un cambio cultural de expectativas sociales muy distinto.

Como empresarios debemos poner en marcha la transformación digital de nuestras compañías. Debemos estudiar la venta de los nuevos productos, pero comenzando de una manera muy activa con la venta de servicios como nuevas formas de comercialización con pagos recurrentes de los mismos. La tecnología en esta transformación digital es importante pero el valor añadido es, sin duda, el que multiplica ampliamente las posibilidades de éxito.

Desde Masscomm, sin importarnos el tamaño como mayorista, estamos trabajando en este nuevo mercado, como bien sabéis, ofreciendo, asesorando y sobre todo acompañando a nuestros distribuidores y socios en esta apasionante era y revolución digital. Trabajando con grandes marcas que nos aseguran soluciones técnicas sólidas y seguras en el tiempo, intentando no deteriorar mas allá de lo necesario los márgenes y nuestras cifras de ventas con la entrada de nuevas tecnologías. Este último punto es un factor determinante ya que no debemos ni podemos ofrecer soluciones que no garanticen su evolución y menos que menoscaben nuestros márgenes gravemente. Lo hemos vivido antes en otros sectores como por ejemplo en el software de ERP. Al principio, muchas empresas se lanzaron con algunos programadores a intentar ofrecer soluciones tecnológicas a un precio más económico y la mayoría de ellas perdieron la carrera tecnológica frente a las grandes empresas (SAP o Navision…). Invirtieron grandes esfuerzos y sumas económicas en desarrollos que claramente no podrían rentabilizar nunca e intentaron mantener sus pequeños equipos de desarrollo a toda costa para evitar males mayores quedándose de este modo superadas y desfasadas en un corto espacio de tiempo.

Debemos apostar por productos y soluciones potentes a futuro, así como por nuevos servicios. Ofreciendo siempre calidad y garantías al más alto nivel para conseguir la fidelidad del cliente al margen de otros criterios coyunturales como pueden ser las tarifas o, incluso, las ofertas puntuales de operadores. Todo ello, para convertirnos en un sólido y estable consultor e integrador tecnológico que asesora siempre libremente sobre la mejor tecnología y da garantías a sus distribuidores ofreciéndoles seguridad, estabilidad y mejoras continuas…

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